miércoles, 24 de octubre de 2012

"El orientalista", de Tom Reiss.

El libro El Orientalista de Tom Reiss es, sencillamente, fascinante. El punto de partida es la discusión, que aún persiste, sobre la autoría de la novela Alí y Nino, publicada con el seudónimo de Kurban Said y que  tiene como escenario a Azerbaiyán.
Tom Reiss comenzó a indagar sobre la vida de un autor muy popular sobre cuestiones orientales y rusas en los años treinta: Essad Bey. Y allí comienza deshilvanar la vida de Lev Nussimbaum, el joven judío de Bakú que, con su padre Abraham, un magnate petrolero, huye de la revolución bolchevique. Primero parten hacia el Asia Central, visitando principados como el de Bujara, y luego comienzan un difícil retorno por Persia hacia Azerbaiyán, en donde logró sobrevivir por escaso tiempo una república independiente. Pero con el retorno del Ejército Rojo, los Nussimbaum partieron hacia Constantinopla, pudiendo ver los momentos finales del Imperio Otomano y la ocupación de las fuerzas aliadas. De allí viajaron, junto a muchos emigrados rusos blancos hacia Francia. Abraham Nussimbaum tenía esperanzas de que la revolución bolchevique fracasara y, en consecuencia, pudiese recuperar su empresa petrolera. Sus ilusiones se fueron esfumando, así como su riqueza.
No obstante, Abraham Nussimbaum decidió que su hijo continuara su educación en Alemania, en tiempos de la República de Weimar. Decisión fatal, bien lo sabemos nosotros ahora, pero que en aquel tiempo pareció lógica por la instrucción que ya había recibido en alemán el adolescente Lev. 
Tras un tiempo en una escuela de élite, se trasladaron a Berlín, en donde prosiguió sus estudios en un colegio para emigrados rusos monárquicos. Cuando todavía no había obtenido el diploma del secundario, se inscribió como estudiante en el Instituto Oriental de Berlín, asistiendo por la noche a sus cursos universitarios, sin que las autoridades de la casa de altos estudios advirtieran la irregularidad. Fue en ese tiempo que adoptó su nuevo nombre: Essad Bey, convirtiéndose al Islam en la embajada turca.
Comenzó a escribir sobre el Oriente y la revolución bolchevique con un ritmo frenético. El mundo académico lo desdeñó, pero ello no hizo más que acentuar su excentricidad en la Alemania de Weimar.
Paradojalmente, muchos de sus libros sobre la Unión Soviética fueron utilizados por la ultraderecha en ascenso, a pesar de que circulaban sospechas sobre la identidad judía de Essad Bey que, a la vez que se presentaba como un príncipe azerbaiyano, seguía viviendo con su padre Abraham Nussimbaum.
Desprovisto de un pasaporte ruso, debió utilizar el que le proveyó la Sociedad de las Naciones. En los años treinta contrajo matrimonio con Erika Loewendahl, hija de un acaudalado empresario de zapatos. Viajó con su familia política y su padre a los Estados Unidos para explorar la posibilidad de radicarse allí, ante el ascenso del nazismo, pero luego retornó a Austria junto a su esposa, que después le exigió el divorcio. Atrapado por el Anschluss en 1938, intentó en vano convencer a las autoridades de que era ario pero que su documentación probatoria había sido destruida por los bolcheviques. Recibió el apoyo de algunos amigos en Austria y Alemania, y es posible que en este período haya comenzado a publicar bajo el seudónimo de Kurban Said, ya que como Essad Bey había sido expulsado de la Asociación de autores alemanes.
Su último tiempo vivió en Positano, Italia, escribiendo y muy enfermo, hasta que finalmente murió antes de que finalizara la guerra. Se sospecha que su padre Abraham Nussimbaum fue deportado a los campos de exterminio en Polonia.
Tom Reiss señala que Lev Nussimbaum/Essad Bey/Kurban Said se inscribe en una tradición de orientalistas judíos que se inició en la centuria decimonónica y que luego se perdió. Tenían una visión positiva y de simpatía por el mundo árabe y musulmán, por lo que la conversión de Lev Nussimbaum no fue un episodio extraño, sobre todo para quien había vivido en el ambiente cruzado por lo occidental y oriental como lo fue el Bakú en tiempos del Imperio Ruso. 
El autor acompaña el relato de esta vida con explicaciones acertadas sobre el clima intelectual y político del Cáucaso, Rusia y la Alemania de entreguerras. El estilo es dinámico, fresco, sabrosamente narrado.

Tom Reiss, El Orientalista. Barcelona, Anagrama, 2005. ISBN 978-84-339-7442-6

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