martes, 20 de octubre de 2015

"The Khmer Rouge", de Boraden Nhem.

La extensa y singularmente cruel guerra civil en Camboya, país en el que se impuso el régimen de Pol Pot entre 1975 y 1979, puede parecer un capítulo marginal en el gran escenario de la guerra fría. No obstante, y si bien los principales actores del enfrentamiento planetario no estuvieron directamente involucrados en los sucesos de Camboya, esta guerra civil no puede comprendida sin tener en cuenta que simultáneamente se desarrolló la guerra de Vietnam, la rivalidad entre Unión Soviética y la República Popular China y la intervención de Estados Unidos en Asia Sudoriental para contener al comunismo, de acuerdo a la teoría del dominó formulada por Dwight Eisenhower.
El teniente coronel Boraden Nhem tiene una aproximación novedosa al fenómeno del llamado Khmer Rouge, trazando el itinerario de sus líderes y cómo se camufló durante años, sosteniendo que apoyaba la restauración monárquica del príncipe Norodom Sihanouk.
Sihanouk procuró, como Jefe de Estado de Camboya, mantener la neutralidad de su país en la guerra del Sudeste asiático, llegando incluso a cortar relaciones con Estados Unidos por algunos años. Esta intención de equidistancia lo llevó a buscar relaciones fluidas con la Unión Soviética, la República Popular China, Francia y los dos Vietnam. Por su enorme prestigio y popularidad, los partidos camboyanos evitaban cuestionarlo, pero en 1970 se produjo el golpe de Estado del entonces primer ministro Lon Nol, que estableció la República de Camboya.
Ahí es cuando empezó a cobrar relevancia el Khmer Rouge. Hasta entonces, el término "Khmer Rouge" englobaba a todas las corrientes de izquierda en Camboya, así como el "Khmer Bleu" a los partidos del centro y derecha. El principal partido de la izquierda era el Partido Revolucionario del Pueblo Camboyano, en el que estaba Pol Pot -su verdadero nombre era Saloth Sar- como un miembro más. Esta izquierda apoyó la restauración de Sihanouk a partir de 1970, escudándose en la popularidad del monarca derrocado que vivía en el exilio. Se formó el Gouvernment Royal d'Union Nationale du Kampuchea (GRUNK), en cuyo nombre actuaban los líderes del Khmer Rouge en el terreno, combatiendo a Lon Nol. A Sihanouk no lo dejaban retornar a Camboya, ni aun a los territorios controlados por el GRUNK, por lo que ignoraba la situación en Camboya. 
Cuando la ciudad capital, Phnom Penh, es tomada en 1975, el Khmer Rouge demostró su verdadero rostro. Pol Pot mandó a abandonar la ciudad a más de un millón de habitantes el 17 de abril, instalándolos en pequeñas aldeas agrícolas. La ciudad quedó habitada únicamente por el gobierno de Kampuchea Democrática, y el retornado Sihanouk quedó detenido en el palacio. Curiosamente, por intervención de Mao el monarca no fue enviado a los campos de trabajo, en donde hubiera muerto.
Se instaló uno de los regímenes más demenciales de la historia humana, con uno de los experimentos más crueles de la ingeniería social inspirada en el marxismo. Aun cuando Marx hubiera renegado de esta aberración de una utopía agraria, buena parte de la izquierda ya había abandonado la vieja concepción decimonónica de la sociedad hiperindustrial proletaria por la de la nostalgia igualitaria bucólico-rousseauniana, poniendo en evidencia la fragilidad conceptual de esta corriente ideológica. El régimen de Pol Pot abolió la propiedad, la familia, el dinero, la religión, las costumbres ancestrales y el sistema judicial. Prohibió la lectura, el uso de gafas, las joyas, el esmalte de uñas y el uso de otras lenguas. Como no había un sistema legal y judicial, las autoridades locales aplicaban la pena de muerte ante cualquier desviación o por arbitrariedad. En el centro de detención S-21 se aplicaba sistemáticamente la tortura. Duch, encargado de esa sección, sacaba las confesiones más absurdas a sus detenidos, que llegaban a afirmar que eran agentes de la CIA, KGB y Vietnam simultáneamente. Asesinaron profesionales, ex funcionarios, ex policías y militares, científicos, técnicos y sacerdotes. Quisieron crear, como los jacobinos, una nueva humanidad borrando el pasado y a quienes se habían formado en ese pretérito.
Expresión de este corte completo con el pasado fue la utilización de niños como soldados, ya que no estaban "contaminados" por el capitalismo...
Impuso, también, un severo sistema de planificación agrícola totalmente voluntarista, exigiendo una producción de arroz muy superior a las posibilidades y sin uso de maquinaria agrícola. En 1977, por primera vez Pol Pot habló de la existencia del Partido Comunista de Camboya, cuya fecha de creación remontaba a 1960. Hasta entonces, sólo se hablaba de la "organización" (angkar, en jmer). Máquina de guerra, carecía de elementos intelectuales que le permitieran desarrollar una administración y, mucho menos, una estrategia diplomática y militar en tanto Estado. De allí el error de Pol Pot de provocar una guerra con Vietnam, que lo superaba en número y organización. El autor sostiene que los líderes de este movimiento eran profundamente anti-vietnamitas, por lo que ese empecinamiento fue el que los llevó al colapso con el país vecino.  
La República Socialista de Vietnam invadió Camboya y estableció la República Popular de Camboya, por lo que el Khmer Rouge volvió a la lucha de guerrillas en la jungla. El príncipe Sihanouk organizó su propia milicia y movimiento, ANS y FUNCINPEC, respectivamente. Pero ambos estaban sostenidos por la República Popular China, que quería impedir el fortalecimiento de Vietnam en tanto aliado a la URSS en la región meridional, con lo que continuó la guerra civil en el país de los jmers.
El fin llegó con los aires de perestroika: Gorbachov comenzó a quitar asistencia militar a Vietnam, que terminó de retirar sus tropas en 1988. El primer ministro Hun Sen y el príncipe Sihanouk comenzaron a reunirse en Francia, hasta llegar a los acuerdos de París de 1991 con el apoyo de la ONU. El Khmer Rouge se quedó sin apoyo militar de la República Popular China, por lo que intentó participar en el proceso de paz. La UNTAC, administración transitoria para Camboya, cuyo representante era el diplomático japonés Yasushi Akashi procuró que todas las partes se presentaran a elecciones. No obstante, Pol Pot y su grupo sabían que no sólo eran rechazados por sus crímenes, sino que además iban a ser juzgados por ello. Ya sin los vietnamitas en suelo camboyano, el Khmer Rouge había perdido su última razón de ser contra el invasor.
En las elecciones de 1993, los monárquicos ganaron la elección, seguidos por los antiguos partidarios de la República Popular de Camboya, ahora llamados Partido del Pueblo de Camboya. La consecuencia fue un gobierno de coalición y la restauración de la monarquía, con el rey Sihanouk. El complejo sistema de transición creaba dos primeros ministros que debían actuar coordinadamente: el primer primer ministro fue Norodom Ranariddh, de FUNCINPEC, y el segundo primer ministro Hun Sen, del PPC.
El Khmer Rouge, portador de una ideología derrotada y odiado por sus crímenes aberrantes, se embarcó en actividades de secuestros, contrabando y robos. La ironía es que aquellos que habían abolido el dinero, ahora se convertían en traficantes. La antigua e iluminada "vanguardia del proletariado" se había transformado en una banda de lumpenproletarios en la frontera con Thailandia.
Para derrotar al Khmer Rouge, el gobierno del primer ministro Hun Sen llevó adelante una política de "win-win", con el que dividió, aisló a los líderes del movimiento, e integró a los elementos con los que se podía negociar. Esto desató una ola de violencia dentro del Khmer Rouge, ya que Pol Pot y sus partidarios de línea dura se sentían cada vez más aislados ante el resquebrajamiento por la política de integración. Cuando el gobierno de Camboya presentó ante la Asamblea General de la ONU el proyecto de juzgar los crímenes cometidos durante el régimen comunista de Pol Pot, aumentó la desesperación de los antiguos jerarcas. Pero Pol Pot murió en 1998, oculto en la selva, quizás por un infarto o bien por suicidio.
Si bien Pol Pot murió en la selva sin llegar a ser juzgado por sus crímenes, sí lo fueron varios de los líderes del Khmer Rouge, como está ocurriendo con Khieu Samphan y Nuon Chea. Ambos ya fueron declarados culpables por la marcha forzada de Phnom Penh en 1975, y ahora están siendo juzgados por genocidio contra la minoría cham.
Un extenso y doloroso camino el de los camboyanos, hasta alcanzar no sólo su independencia como nación, sino la transición hacia la democracia y la economía de mercado en una atmósfera de paz, justicia y reconciliación. El libro es un excelente e inteligente relato sobre el experimento social del Khmer Rouge, su fracaso hasta llegar al abismo más profundo del crimen sistemático.

Boraden Nhem, The Khmer Rouge: Ideology, Militarism, and the Revolution That Consumed a Generation. Santa Barbara, Praeger, 2013.

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