viernes, 18 de marzo de 2016

"La broma", de Milan Kundera.

Cuando se produjo la revolución comunista en Checoslovaquia en 1948, el joven Ludvik Jahn era uno de sus entusiastas partidarios. Dirigente juvenil y universitario, propagandista convencido, buscaba conquistar a la ingenua Marketa. No tuvo peor ocurrencia que escribirle una postal en la que se burlaba del optimismo, concluyendo la misiva con un "¡Viva Trotski!". Esa broma, la broma, es el inicio de la pesadilla vital de Ludvik Jahn, la ficción que magistralmente narra Milan Kundera en esta novela. 
Expulsado del Partido Comunista y de la Universidad, enviado a trabajar en las minas de Ostrava durante varios años para "redimirse" de su "trotskismo", Ludvik Jahn vive mascullando el rencor por la vida extraviada por una broma en tiempos en los que no había el menor espacio para el humor. Allí sobrevive en un ambiente embrutecedor, militarizado, un paria sospechado que no logra escapar del rencor que lo alimenta. Herido, hiere a su entorno, lastima a la mujer que se le aproxima a pesar de su existencia semiesclava. Crece en edad, acumula años, pero no logra evadirse de ese pasado al que anhela corregir.
Planea, pues, una venganza contra el camarada Pavel Zemanek para humillarlo, ya que no lo defendió cuando pudo hacerlo ante el resto del Partido. Y el escenario será su antiguo pueblo natal en Moravia, en donde tropieza con figuras de su pasado a las que, de un modo u otro, también lastimó. 
Jahn está absorto en su propio itinerario perdido, busca tontamente enmendar aquel episodio que lo llevó a una perdición absurda, con años de maltrato en las minas. Y es por ello que no logra leer los cambios que lo rodean, ni las consecuencias de sus propias acciones. Al buscar venganza, inspirado por un rencor que lo mantiene alerta, no advierte que se hace más y más daño a sí mismo, hasta que se da cuenta en una situación límite.
Obra de gran contenido de reflexión existencial, esta novela de Kundera -como tantas otras- se adentra en los pliegues más recónditos de la dimensión humana, exhibiendo la falibilidad y lo fragmentario del conocimiento que tenemos de cuanto nos rodea. Cada personaje se habla a sí mismo, apenas sin oír a los otros, en densos monólogos que no se articulan en conversaciones. Son vidas separadas por abismos de silencios, de dolores, que apenas se hablan con murmullos con disimulos. Con apenas 37 años, se siente abatido cuando advierte que sus planes de venganza son absurdos, comprendiendo la desesperada búsqueda de una reparación a la injusticia sufrida que nunca habría de llegar.
Una novela de profundo contenido humano más allá de las peripecias políticas que le sirven de escenario, que invita al lector a reiteradas y provechosas lecturas.

Milan Kundera, La broma. Buenos Aires, Tusquets, 2013.

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