lunes, 30 de julio de 2012

"Con luz y taquígrafos", de Mercedes Cabrera et al.

Con luz y taquígrafos se centra en el Congreso de los Diputados durante el período final de la Restauración borbónica, desde 1913 a 1923, el decenio previo a la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Con la constitución de 1876 se inició un período de larga experiencia parlamentaria cuyo arquitecto fue Cánovas del Castillo, tomando la idea de Benjamin Constant del poder moderador: el Rey como una institución que equilibraba el juego de los partidos en la cámara legislativa. Este modelo de monarquía constitucional tuvo vigencia en Brasil y Portugal, y tuvo como consecuencia un acuerdo de alternancia entre el Partido Conservador, liderado por Antonio Cánovas del Castillo, y el Partido Liberal, de Sagasta. El pacto de esta alternancia suponía que ningún partido gobernaría más de dos legislaturas consecutivas, además de una buena sintonía entre ambas fuerzas políticas.
Este equilibrio comenzó a perderse con la fragmentación de los dos partidos dinásticos en varias formaciones articuladas por líderes, al punto que los conservadores se dividieron en seguidores de Antonio Maura, Eduardo Dato y Javier de la Cierva, en tanto que los liberales en seguidores del Conde de Romanones, Rafael Gasset, Santiago Alba y demócratas. Hubo partidos claramente antidinásticos con bancas en la cámara baja, como los republicanos y socialistas, así como otros con un pie dentro y otro fuera, como los regionalistas catalanes. 
El libro está compuesto por trabajos de Mercedes Cabrera, José Luis Gómez-Navarro, Miguel Martorell Linares, Javier Moreno Luzón y Fernando del Rey Reguillo. Los capítulos tienen una excelente sincronía y brindan un panorama de conjunto que ayuda a comprender la experiencia constitucional española previa a la primera dictadura del siglo XX. Es un trabajo encomiable, puesto que no es frecuente hallar investigaciones sobre historia parlamentaria, centrándose la mayoría en los poderes ejecutivos. Y lo cierto es que el Congreso de los Diputados -la cámara baja en España- era un centro de debate y pieza elemental para la formación de los gobiernos. Si bien era el Rey quien pedía a uno de los partidos la formación de gabinete, este precisaba de la confianza en las Cortes. El Senado, a diferencia de la cámara baja, estaba formada por una mitad de miembros nombrados por la Corona, o bien por Grandes de España, Obispos, ex diputados. Era, pues, un trípode de la Corona, el Gobierno y las Cortes.
En el libro se analizan los orígenes sociales de los diputados -en su gran mayoría, abogados de clases ascendientes en el período restauracionista, incluyendo a nobles recientes-, cómo se negociaban las listas oficiales de los partidos dinásticos -el "encasillado"-, cómo se negociaba el "turno" de alternancia, así como detalles cotidianos de los debates y la organización de la cámara. 
La fragmentación de los partidos contribuyó decisivamente al deterioro del prestigio del parlamentarismo, así como un clima de ideas cada vez más hostil hacia el liberalismo en el mundo. El ascenso de una extrema derecha con inspiración en las ideas de Charles Maurras y el modelo del fascismo italiano, sumado a las corrientes tradicionalistas como el carlismo y el sueño corporativista de medios industriales y mercantiles, llevó a que el Ejército hiciera el pronunciamiento en 1923. La idea "regeneracionista" venía ganando terreno desde la crisis de 1898, y cobró más impulso gracias a Antonio Maura y, con él, el maurismo. Todos ellos abrevaban  en el catolicismo social que veía en el liberalismo, el parlamentarismo y el sistema de partidos las causas de todos los males. Bien señala Fernando del Rey Reguillo que la implantación de un régimen autoritario no hubiera tenido éxito sin el visto bueno del Rey Alfonso XIII, cada vez más próximo al Ejército y temeroso de una revolución bolchevique en la península ibérica.
Creo que los autores logran mostrar una etapa viva del constitucionalismo liberal español, lejos de las sombras que han buscado desprestigiarlo. El sistema, lentamente, iba entrando en una fase de democratización que fue interrumpida por el golpe de Estado de Primo de Rivera, cortando una evolución que hubiera evitado el derramamiento de sangre de los decenios posteriores.


Mercedes Cabrera (Dir.), Con luz y taquígrafos. Madrid, Taurus, 1998. ISBN 84-306-0293-3

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